martes, 16 de agosto de 2011

El juicio

Mi estadía en el Cairo había sido un desastre, viajé allí con la firme idea de profundizar en el estudio de la mitología Egipcia, pero me había gastado hasta el último peso y me había rodeado de malas juntas. Hacía días que no comía decentemente, deseperado por volver, recurrí a un personaje del bajo mundo apodado "el Gato", me habló de un trabajo “fácil”, aunque nada es fácil cuando jamás lo hiciste, nos juntamos en la pensión, me acercó el revolver y la dirección, el dato vino de su mujer que había trabajado en esa casa y se había hecho con una copia de las llaves necesarias.
El Gato dijo :
.- Es fácil, son dos viejitos que casi ni se mueven, con esta llave entras calladito, vas al comedor, detrás de la foto de los viejos esta la caja, acá hay otra llave que la abre, trae todo lo que tengan, no vas a tener problema, después nos juntamos en lo del Piri y arreglamos el tema de los pasajes para que te vuelvas tranquilito a tu casa.
Escuché atentamente aunque mi cabeza tenía miles de cosas sin resolver y el corazón parecía que se iba a escapar de mi pecho, cuando  me quedé solo, la desesperación me estaba acribillando, me tumbe sobre el colchón con una botella de whisky barato, tomé casi con alevosía, tratando de relajarme y acallar mi conciencia.
Me quede dormido.
Cuando desperté era de noche, salí eyectado de la cama, agarre las cosas y sin pensar demasiado ya estaba entrando en la casa revolver en mano, hice como me dijeron , fui al comedor, desprendí el cuadro y abrí muy despacio la caja empotrada en la pared, no podía creer lo que estaba viendo, había solo una estatuilla de yeso con la imagen de Osiris, nada más, ni dinero, ni joyas, nada!
Un ruido detrás de mí me saco de mi estupor me di vuelta e instintivamente jale el gatillo, el pobre viejo cayo como una bolsa de papas y su mujer apenas caminando se tiró sobre él gritando y llorando, agarré la estatuilla y salí a toda carrera tratando de no pensar, de no mirar hacia atrás.
Un golpe seco me detuvo y caí metros mas adelante debido al impacto del coche en mi cintura.
Todo se puso negro.
Mis ojos se abrieron lentamente y me encontré sobre una barca ,detrás de mí estaba Maahaf quien recitaba mi nombre en la entrada de la Duat, entedí que este era mi final, frente mío estaba Osiris sopesando mi corazón ,no pude con la balanza y el veredicto fue rápido, la bestia se abrió paso y con sus fauces de cocodrilo engulló mi cuerpo entero.
Desperté, bañado en transpiración y whisky, salí eyectado de la cama, agarré las cosas y sin pensar demasiado ya estaba entrando en la comisaría para entregar el revolver, que según dije, había encontrado en la calle.
Sigo en el Cairo, trabajo en lo que puedo, pero ya no estoy tan lejos de los pasajes que me hagan volver a casa.

viernes, 12 de agosto de 2011

Reflejo


Cuando el calor de tus  besos
se perdió en la nada
mi aliento se congeló
bajo el hielo eterno de tu mirada.

Volviste entre llantos y quimeras
buscando en el recuerdo tu asilo
atine simplemente a escucharte
pero fue más fuerte tu olvido.

No podía darme el lujo
de sucumbir ante tu juego
piedra fue mi corazón
frío y seco, ya sin fuego.

Lograste matarme en vida
Con tu rechazo, con tus celos
Puedes estar orgullosa
en mi ves tu vivo reflejo.

De golpe la puerta estrello
sepultando así mi pasado
mi corazón por fin aliviado
de un plumazo …
de un plumazo te ha borrado.

martes, 19 de julio de 2011

Eternamente



Inundado de dolor, le llovía el alma y se le nublaba el corazón, los años vividos con su amada pasaban por su cabeza de una imagen a otra y con cada imagen, su rostro se volvía más umbrío, mas ajado.
Arrodillado en el suelo, con las manos y las rodillas cubiertas de barro, se aferraba a la tierra que la cubriría para siempre, se sentía confundido a sabiendas que ese para siempre era literal.
Lloró su pena, por que la amó con todas sus ansias, le estaba vedado, pero el amor cuando llega aunque uno no lo quiera, se apodera de la razón y deja que el corazón comande nuestra vida .La muerte descarada y burlona riendo en una mueca de triunfo logró arrebatársela de sus brazos, ella ganaba, a su manera, pero siempre ganaba.
El podía verla, la conocía muy bien, tenían una simbiosis muy extraña, ella quería algo de él y el algo de ella.
Se levanto casi por compromiso la llovizna mojaba su cuerpo, levantó la vista y allí estaba, mirándolo, con sus ojos vacíos, con sus cuencas vacías, profunda imagen del mismísimo infierno, allí estaba, esa misma muerte que lo seguía día tras día, año tras año, siglo tras siglo, buscando la manera de quitarle el regalo de la inmortalidad, aquel que los dioses le habían dado, ese mismo obsequio que el negaba con todas sus fuerzas.
Caminaron juntos sin decir palabra, ella lo aborrecía en silencio, pero él se odiaba aún más y se odiaría por toda la eternidad.

viernes, 8 de julio de 2011

Terciopelo Negro


Ella bajo de un viejo chevy del 72, traía botas tejanas, enfundada en un vestido de terciopelo negro irrumpió en el bar, contorneandose al ritmo de la música, se acerco sensual y provocativa hasta la barra, mientras el cantinero pasaba su mano por los labios lascivamente, sin mediar palabra se apoyó en el mostrador, saco su pistola apuntándole al cantinero y en una milésima de segundo presionó el gatillo.
Todo parecía que fuese en cámara lenta, sin embargo el pobre infeliz no tuvo tiempo a nada, la bala le perforó la frente desparramando el poco cerebro que tenía sobre el espejo, nadie dijo nada, nadie hizo nada, todo prosiguió como si nada hubiera pasado.
Todos sabían por que, es por eso que nadie se inmutó.
Miro su obra, pegó media vuelta y mirándome directamente a los ojos sonrío diciendo:
-    Ya no va a traer más niñas al bar.
La policía llego tarde, se tomaron su tiempo diría yo, al llegar se encontraron con tantas versiones como asistentes había,
Mi versión … mi versión fue la misma que en otras oportunidades, al fin y al cabo mañana me tocaría a mi enfundar la pistola y a ella esperarme en otro lugar.

Uno menos.