jueves, 10 de diciembre de 2009

La brisa y la muerte - Parte 1


Las leyendas cuentas sobre ellos, pero nunca pensé que existieran realmente.
Tenía que hacer una nota a un asesino arrepentido, su intención era hacer publica su vida y que esta valiera algo mas que un atado de cigarrillos en alguna cárcel local.

Su nombre de contacto es Soyokase que significa Viento Suave, para abreviar voy a llamarlo Soyo, este personaje se había contactado con la redacción del diario a través de un nota anónima, nos pidió la presencia de un periodista y un camarógrafo que registrara la entrevista, su unica condición fue que le dejaran contar su historia y después entregaría a la justicia local.

En primera instancia la redaccion no dio crédito a la nota, pero les pedí que me dejaran chequearla personalmente, mi visita al Japón algunos años atrás me obligaba internamente a entrevistarlo.
Eran cerca de las 20:00  y una pensión de poca monta era el lugar de reunión, mi camarógrafo no quiso asistirme, un poco por miedo otro poco para no ir en contra de la corriente, estaba ahí solo, con una cámara de mano y un Block borrador con algunas preguntas, referidas mas a mi intriga personal que a la nota en si.
Subí las escaleras, despacio, tratando de visualizar cualquier amenaza, el lugar realmente metía miedo, de cualquier puerta podía salir alguien meterme una puñalada o un tiro y nadie se enteraría. Llegué al segundo piso, apreste la cámara y la metí en el bolsillo de mi campera.
No hizo faltar que golpeara la puerta, desde adentro una vos suave, pausada, me invitó a pasar y tomar asiento.

Juro que esperaba otra cosa, en un extremo de la habitación una cama destartalada y maloliente era la silla improvisada de mi entrevistado, una mesa pequeña en el medio y una sola silla como mobiliario, me senté despacio, sin decir nada saque mi borrador, un lápiz y puse la cámara sobre la mesa, tratando de hacer todo muy despacio, interiormente tenia mucho miedo, tanto que no me animaba a respirar muy fuerte para no alterar el silencio reinante, levante la mirada y vi la figura de un hombre mayor seguramente tendría unos 60 o 65 años de edad vestido con una bata muy sobria ceñida con un lazo en la cintura, a su lado, un pequeño atril donde un set Daisho se mostraba como si fuera un altar, tanto la Katana, como el Waki y el Tanto de lejos permitia advertir la gran calidad y el estilo antiguo de la misma, mi pasión hacia las armas japonesas me había llevado a investigar todo a cerca de ellas, y esta, era una pieza de colección, sin lugar a dudas.

Pero esperaba otra cosa, tal vez influenciado por las malas películas de karate y asesinos a sueldos, espera encontrarme con un ninjutsu ataviado con ropas negras, al cual solo pudiera verle los ojos, en lugar de eso tenia frente mío un hombre común, de contextura delgada, mirada perdida, impávido, pero que transmitía a la vez una enorme serenidad, gracias a eso pude relajarme y al fin dije:
.- Estimado Soyokase, puedo llamarlo Soyo, verdad? – Sin dejarlo contestar agregué –
.- Estoy aquí para escuchar su historia, voy a prender mi cámara, y prometo no interrumpirlo a menos que Ud. así lo permita...... soy todo oídos.

5 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Este fue el introito. Esperamos la historia.

(y que haya monjas ninjas travestis!!)

ElFlaco dijo...

Gaucho: Su ultima frase no hace mas que confirmar mi teoria, Ud es sin lugar a dudas un tipo de mucha imaginacion, jamas se me hubiera ocurrido encontrar en un mismo cuerpo a una moja a un ninja y a un travesti, que ensalada por Dio!

Laura dijo...

channnnnnn

mire, si realmente aparece una monja ninja travesti le juro q lo llamo al gaucho cada vez que mi inspiración se tome vacaciones. No me diga q no tiene ideas !!

dele, lo espero a ver cómo sigue su historia

besos

ElFlaco dijo...

Laura: Este gaucho si que escribe cosas raras jejejeje.

El Gaucho Santillán dijo...

Bueno, pero ademàs de travestis y ninjas, las monjas tienen que ser lesbianas.