lunes, 17 de mayo de 2010

Confianza

La neblina cubría todo desde hacia muchas horas, el intenso frío y la lluvia habían mermado mis defensas, el Champaqui no es una zona fácil si uno se pierde, mas aun, si uno es un novato terco y desinformado como yo.
Ese día fue como todos esos días, donde me cuestionaba a mi mismo si debía quedarme o no en casa, si no era mejor irme de una vez por todas y dejar esa farsa en la que estaba inmerso, ese día me dije “Hoy tenes que desaparecer, aclarar las ideas y tomar una decisión” .
Agarre la mochila metí todo lo que necesitaba y salí en el auto hacia el cerro. El día estaba seminublado pero como buen atropellado que soy ni siquiera revise el pronóstico del tiempo, como no quería que nadie me dijera que tenia que hacer, deje el auto a un costado de la ruta y me metí por un campo solitario para hacer un ascenso sin ruta de subida, el GPS me ayudaría a orientarme en caso de no encontrar alguna ruta viable.
A media mañana el viento comenzó a soplar y las nubes cubrieron en muy poco tiempo la visibilidad posible, trate de orientarme pero por mas que veía el GPS no lograba ubicarme donde me hallaba, para no empeorar las cosas decidí esperar un poco, seguramente después del medio día la neblina se disiparía y retomaría la ruta para desandar mis pasos.
Todo estaba ahí, la soledad, el viento, el agua que empezaba a empaparme por completo y todos los recuerdos, los malos recuerdos, no lograba ordenar mi cabeza y poner en la balanza los buenos y malos momentos.
Las horas fueron pasando y la neblina se cerro aun mas, a duras penas podía ver la punta de mis pies y el frío, ese frío gélido de Julio, me hacia perder sensibilidad de mis dedos.
No podía quedarme ahí, debía intentar el descenso, de lo contrario en la noche me congelaría seguramente, era imposible ver donde ponía mis pies, el viento no era fuerte pero la llovizna me helaba por completo, no se en que momento pise mal y resbalé, la mochila amortiguo un poco la caída pero sentí un golpe durísimo en mi cabeza y perdí el conocimiento.
Al despertar tenia sangre en la nuca pero no había sido grave, la caída había destrozado mi reloj y el GPS rodó en algún lugar que no lograba ver, estaba tan solo, demasiado solo, trate de pararme pero me costaba mucho mover mis piernas entumecidas, supuse que había estado inconsciente por muchas horas pues la noche ya era evidente y el frío lo confirmaba, desplegué de mi mochila la colchoneta térmica y haciéndome un ovillo me tape con las pocas prendas que se mantenían secas, sabia que el frío podía matarme pero estaba tan cansado de todo que en mi interior quería dormir y no estaba seguro de querer despertar, un sueño profundo se apodero de mi.
En sueños la imagen de los pequeños llorando por mi ausencia me despertó ,impulsado por el deseo de verlos me pare una vez mas y retome mi caminata en franco descenso, no me importaba donde pisaba, queria volver rápido, por primera vez me reconocí a mi mismo, me vi tal cual había sido, desconsiderado, impetuoso, inconsciente, siempre primando mis locuras y renegando por no tener el apoyo, despotricando por la situación y no haciendo nada para mejorarla, al contrario buscando evadirme cada vez que podía, como hoy, que me encuentro en el medio de la nada en lugar de estar sentado en mi casa arreglando mis problemas, proponiendo cambios, fui yo quien se encargo de destruir sistemáticamente todo mi entorno, de repente perdí contacto con el suelo y mi cuerpo sintió el vacío de la caída libre, trate de asirme de lo que sea pero mis dedos se desgarraban tratando de aferrarse a piedras que se despeñaban junto conmigo, mi mochila se engancho en algo y quede colgado en lo que parecía una pared vertical en la ladera de la montaña.
Busque la forma de agarrarme a lo que sea que me estaba sosteniendo y de repente una mano me agarro fuerte la muñeca no podía verla por la densa neblina pero la sentía ejerciendo presión sobre mis huesos, a la vez que una voz me decía “está todo bien, confía en mi” mi cuerpo se relajo y pude sentir como se cortaba la correa de la mochila, caí al vacío.
Cuando desperté una intensa luz me segaba, pero una paz y una tibieza me envolvía por completo, la voz volvía a decirme “Esta todo bien, confía en mi ….. se bienvenido hijo mío”.

10 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Bien escrito, y deja una enseñanza.

Hay que decir las cosas hoy.

Mañana, quien sabe.

Un abrazo.

Duna dijo...

He pasado angustia leyéndolo...y luego he sentido el alivio de esa mano que te ayuda y rescata.
Lo has escrito muy bien y lo transmites intensamente.
Muchos besos Flaco.

su dijo...

Otra estupenda entrada llena de emoción hasta el triste desenlace...quiso desaparecer pero fue alto el precio que pagó. Me encantó.
Abrazos

Marina dijo...

Dios, me aterró leerlo, será que tengo tanto frío que de imaginar eso, me hice un ovillo.
Transmite literalmente, cada línea.
Por que será que a veces hay que llegar un poco mas lejos para valorar determinadas cosas.
Beso amigo.

leandro molins dijo...

Esta bueno tener presente que uno se puede morir hoy.
Interesante la forma en que lo narras, da para la relectura.
Saludos

ElFlaco dijo...

Gaucho: Esa es la idea si te callas perdes.

Duna: Siempre el mas grande te tiende una mano, somos nosotros los que tenemos la libertad de aceptarla o no.

Su: A veces es muy caro darse cuenta de lo que uno es en realidad, pero despues viene la tranquilidad y la paz, al menos con uno mismo.

Marina: Por que sera que siempre valoramos las cosas cuando ya no las tenemos.

Lenadro: Lo bueno seria tener presente que uno esta vivo hoy.

Carugo dijo...

Coincido con El Gaucho.
Las cosas hay que decirlas en el momento.
Yo, lamentablemente, soy de callar y así me va en la vida...
Un saludo y como siempre, buena entrada.

laura dijo...

bueno, no me va a negar que a cabeza dura nadie le gana, tanto hizo que al final lo consiguió

el relato me pareció excelente, los detalles, la construcción sintáctica, las descripciones, muy bueno de verdad, felicitaciones

te dejo un beso enorme

Mª Antonia dijo...

Querido Flaco:
Detrás de este relato, existe una gran y significativa moraleja que debemos tener presente.
Me he quedado sobrecogida.

Un abrazo fuerte.

ElFlaco dijo...

Carugo: Cambie mijo!!! no se quede que siempre hay tiempo hasta que ya no se lo tiene.

Laura: Gracias por sus congratuleishon, me alegra que le haya gustado.

Mª Antonia: Eso trato,dejar algo entre lineas, me alegra que las hayas encontrado.